Reglamento interno

El desarrollo de las actividades de un camping, conlleva la convivencia de numerosas personas con distintos intereses y costumbres, quienes permanecen por periodos prolongados compartiendo servicios comunes.
Como producto de los diferentes ritmos de vida, pueden casualmente generarse situaciones de interferencia entre los campistas, la mayoría de las cuales se superan automáticamente. Sin embargo, pueden persistir modalidades conductuales conflictivas, por los distintos juicios de valor sobre el uso de los servicios comunes.
En este sentido, cabe a la administración del camping, un papel fundamental en cuanto a velar por la grata convivencia de los usuarios. Esta acción se debe enfocar como una inversión por la administración, por cuanto los resultados de los esfuerzos promociónales que permitieron el ingreso de campista al establecimiento, pueden ser fácilmente anulados por las deficiencias que presenta el servicio.
Si bien la legislación de camping actual no existe, es imperativo que cada establecimiento defina un «Reglamento Interno», documento que debe contener las disposiciones básicas que rigen la vida en el interior del camping. Su redacción se debe estructurar sobre la idea matriz de que el camping es un recinto privado, cuya administración tiene facultades para restringir la permanencia o actitudes de los usuarios que atenten contra el bien común.
La eficacia del reglamento interno será directamente proporcional a los esfuerzos de la administración para velar por su cumplimiento y a la idoneidad del personal encargado de su aplicación.
En cuanto a los aspectos administrativos, el reglamento del camping debe contener información sobre los procedimientos establecidos para el registro, variaciones y salida de grupos, así como los horarios y características generales de los servicios disponibles.
En lo que se relaciona con los servicios comunes, el reglamento interno debe consignar las características y restricciones para el uso de la infraestructura básica y tipos de artefactos, así como la constancia de su derecho a solicitar en última instancia el retiro de aquellos campistas que no hagan un buen uso de las instalaciones.
Respecto a los asuntos relativos a la seguridad, el reglamento interno debe consignar aspectos relacionados con la normativa de tránsito interno, zonificación de áreas de esparcimiento, ruidos molestos y existencia y atribuciones del personal de vigilancia. Sin perjuicio de lo anterior, cada camping debe considerar además aquellos aspectos puntuales correspondientes a su oferta en especial, en la medida en que ello sea relevante.
Resulta conveniente que copia de dicho del reglamento interno se proporcione a cada usuario al momento de su ingreso al establecimiento, para su conocimiento y posterior cumplimiento.